LA RUBIA
¿Por qué te dicen “La Rubia”? Nos imaginamos que es por tu color de pelo, pero conocemos a mil rubias a las que no le dicen Rubia…es un sobre nombre fuerte.
La verdad, si me apuras…no sé. Lo que si te puedo decir es que me lo puso Jean Elisalde, técnico nuestro en aquella época, fue allá por el año…cuando íbamos a jugar a la cancha del Prado y calculo que sería porque era la única que se hacía “claritos” jejeje. Igual es un apodo del ambiente de hockey solamente, mis “otras” amigas no me llaman así.
¿De qué generación sos?
Del 95…eterna.
¿Fuiste al British? ¿Compañera de quien fuiste?
Fui al British en Secundaria. Entramos un lote que veníamos del St. Andrews. Soy de la generación de Inés Pérez del Castillo, Almita Aznarez, ambas llegaron a jugar en 1ra División, ahora juegan en Inter, el Negro Campomar, hermano de Chapi y nuestra Senadora Carmen Sanguinetti, entre otros.
¿Qué recuerdos tenes del Colegio?
Fue un cambio enorme. Yo viví siempre en Carrasco, iba en el ómnibus del colegio, horas de recorrido, daba vueltas y vueltas. Cuando entre en el British, no podía creer agarrar la bici y llegar en 5 minutos, ir a almorzar a casa, es más, al medio día me dormía una siestita antes de volver.
También tengo ese recuerdo de entrar al Senior y ver los corredores llenos de lockers, uno para cada uno, tampoco podía creer. Ir a esa enorme biblioteca y pasar un buen rato leyendo (o no) ya que nos escondíamos de las teachers…jejeje…, los laboratorios, el Art Room y en los recreos nos íbamos a tomar sol al techo, de lo que en su momento eran los vestuarios del Cricket. Salir corriendo en los recreos al portón de la Máximo Tajes y Havre, allí se ponía, del lado de afuera un Sr con su kiosquito y a través de la reja le comprábamos cosas ricas.
En general la pasamos muy bien, yo era media fatal, me salvaba el hockey, a decir verdad.
¿A qué edad comenzaste a jugar al hockey?
Empecé jugando desde muy chica en el Lawn, allí hice todas al categorías infantiles, de la mano de Renee Inciarte, esto me ayudó muchísimo a encontrar un lugar en el equipo del colegio, porque en el St.Andews, en mi época no se practicaba, recién pusieron hockey cuando yo estaba en 6to. Cuando entre en 1ro de Liceo, se me complico porque el Lawn y el British se cruzaban en el campeonato, yo venía de jugar con todas mis amigas del Club, pero a su vez entraba en un colegio con una historia de hockey y futuro impresionante. Le tengo que agradecer, no solo a Renee, sino también a Maripa Piana (coach del St.Andrews y amigas entre sí) a tomar la decisión y jugar por el colegio.
Hacenos un racconto de tu carrera deportiva en Old Girls.
Empecé a jugar en Old Girls en el año 94 nuestro técnico en ese momento era Leonel Pérez, por supuesto que era de las más chicas junto con Inés, Almita, Carla Margni y de allí nunca más deje hasta mi venida a Paysandú en el 2015. El único parate que tuve fue cuando quedé embarazada de Felipe y de Tomas.
Old Girls paso por muchas etapas y creo haber vivido muchas de ellas. Compartí cancha con muchas referentes que me marcaron mucho. Por ejemplo, Made Stirling, en esa época vivía frente a casa, me tocaba bocina y allá salíamos a práctica, no había como zafar, jejeje, Ines “Shishi” Hardoy, un pilar en el fondo, de mirada dura pero muy compinche, Gabriela “Moncho” Montans, jugadora clave en el medio de la cancha, Bea e Ine Ponce de León, Y no puedo dejar de mencionar a “La Nona”, una madre para muchas Old Girls, con su entrega y generosidad logro ensamblar un equipo de mujeres de diferentes edades. Fue y sigue siendo un ejemplo para muchas de nosotras.
Al principio entrenábamos en la cancha de pasto del colegio, casi sin luces, se prendían los focos de Junior para poder ver un poco más. Poquito a poquito nos fuimos “profesionalizando”. Pasamos a entrenar muchas veces en el gimnasio del colegio e incorporamos un profe físico, la cosa empezaba a tener otro formato, el hockey en si estaba cambiando y había que actualizarse.
No recuerdo bien en que año se dejó de jugar en pasto y se pasó al sintético, la única cancha disponible era la del Prado. Todos los partidos se jugaban allí, por lo tanto, te podía tocar jugar a las 10am como a las 4pm. Nos llevaba gran parte del domingo ir a jugar tan lejos, pero las ansias hacían que dejáramos cualquier almuerzo por la mitad y alguna llegada tarde a un cumpleaños.





















